miércoles, 22 de enero de 2014

Citando a Rafael Alberti

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Tierras de Santander

El pueblo se ha caído
--¡madre, recógelo!--
por un barranco hondo,
que no sé bajar yo.

--Hija, si tú no sabes
bajar, menos sé yo.
Tú tienes quince años, 
sesenta tengo yo.


De La amante, p.  58, Alianza Editorial, primera edición, año 2000, Madrid, España.

viernes, 17 de enero de 2014

Vigésimo segundo aniversario de los Acuerdos de Paz


Título de la obra: Terminó la guerra, estalló la paz.
Autora:      Andrea María Orellana Alas
Año: 2009


¿Qué es la paz?

Una ráfaga de armonía 
disparada en mi Patria.

miércoles, 8 de enero de 2014

Epifanía*



A los Magos una estrella los guía
camino hacia la Ciudad de Belén,
porque el Niño  ha nacido, como ven,
para el Mundo: es la Epifanía.

¡Apresúrense! -- dice el que los guía --,
puede apagarse antes de llegar a Belén
y en la oscuridad no veamos a Sostén
del Orbe. Detúvose el astro que los guía.

Llegaron y no fue grande la demora.
Alzaron la voz afinando un coro
y sin querer, eso fue a la hora.

Melchor fue el primero: abrió su tesoro.
Luego Gaspar; siguió sin demora
Baltasar: mirra, incienso y oro.

* Publicado en el Suplemento Cultural Astrolabio, año 1 No 33, de Diario El Mundo, el sábado 21 de diciembre de 1996

martes, 18 de junio de 2013


El dieciséis de junio, un día antes del Día del Padre, fuimos con mi padre y mi hermano a un restaurante a festejar. Un día después,  Andrea me entrega una tarjeta hecha con sus propias manos y en la cual me desea felicidades y toda suerte de bendiciones. ¡Muchas felicidades a todos los padres en su día!

jueves, 13 de junio de 2013

El recuerdo de una charla




Si mal no recuerdo, hoy a las ocho de la noche estaré cumpliendo un mes de haber hablado por teléfono con mi prima Bárbara. Me alegró su voz dulce, su amabilidad y su gesto generoso para con  mi familia. Que recuerde, una vez la vi, cuando vino con mi tía de Estados Unidos: quizás tenía entre seis u ocho años. Tenía la piel clara y un cuerpo delgado. No nos hablamos. Tal vez esperé que ella lo hiciera o que mi tía María nos presentara, pero no se dio ni una ni la otra opción; así que fuimos dos primos mudos, que no tenían nada que decirse o contarse. Ahora que lo pienso, creo que fue por la diferencia de edades: yo tendría entre dieciséis y dieciocho años.
Pero ahora que lo pienso, que bien me sentí hablando con ella y saber de mis demás parientes. Fue una noche inolvidable en la que hablamos cerca de una hora. No sé si ella, pero hasta la fecha, yo aún estoy feliz de esa charla entre primos.

Antiguo Cuzcatlán, 13 de junio de 2013 

jueves, 19 de julio de 2012

miércoles, 11 de julio de 2012

La (buena) educación: ¿Por dónde andará?

No puedes gritar
Fotografía: Marta Aschenbecher
Si usted grita como un orate extraviado en el bosque de la China, llamando a tal o a cual persona, ya me decepcionó. Yo pensé que usted era educado, que tenía la más mínima cortesía de subir hasta la segunda planta, para decirme: Don Zutano, tiene llamada, levante le teléfono, por favor.
¿O es que en su casa no le enseñaron una pizca de humildad y el respeto a sus semejantes? Sus gritos parecen pálidos aullidos del megáfono de un capataz de finca, que nada le debe  a la educación y su única ley para hacerse obedecer es el grito. Si estudio, no me lo demuestra. Haga gala (yo sé que puede) de su humildad y no se sienta agredido por estas palabras que en usted, de seguro, no harán mella.
Una vez más le pido que no lastime mis tímpanos con esa melodía mal ejecutada; mejor póngame a Mozart, Bach, Beethoven o Ravel.

Este minúsculo escrito está dedicado (con muchísimo cariñor)
para algunos de mis compañeros (que son la mayoría),
cuya señora Educación anda por no sé donde.