martes, 28 de julio de 2009

Frank

La mariposa posa en la puerta de Francisco.
Fotografía: Francisco González
Francisco González estudió Leyes en la universidad de los jesuitas. Siendo un niño su madre le regaló La Biblia del niño y, en sus horas de sueño se devoró a Jesús junto a sus doce apóstoles. Fue entonces, que la pasión por la lectura se lo comió a él; ya no pudo parar y por más que quería detener su pasión bibliogrófaga (de comerse a cuanto ser humano estuviese escrito en papel: Adso de Melk, Jean-Baptiste Grenouille y muchos más) ya no pudo (y no puede) ver a los libros como folios encuadernados sino como un banquete de sibarita.
Estudiando con los jesuitas tuvo contacto con Jorge Galán, que lo guio por el camino del cuento. Tiene escritas varias narraciones, las cuales aún no han visto luz pública; son buenas como el pan y tienen un sabor a misterio.
Me menciona el título y autores, que algunas veces desconozco y yo le menciono otras que tampoco él las ha leído. Ambos nos hartamos del pan, que casi nadie está dispuesto a probar.

Galindo

Pólvora.
Fotografía: Miguel Perdiguero.


No hay nada que el poeta no sienta
ni nada que al vate no lo abata:
es un dolor, una pena que lo ata
ante esta escaramuza cruenta.

No existe nada que en la cuenta
deje de apuntar en su caminata,
porque no es premura que lo ata
sino ejercicio en esta guerra cruenta.

Y siempre, con el fusil de su pluma,
desde la trinchera de su escritorio,
escribió, habló profetizando paz.

Por vocación, sople o no la bruma,
o deje sentirse el ángel mortuorio,
este poeta siempre predica paz.


Para David Escobar Galindo

Antiguo Cuzcatlán, mayo 16 de 1993






sábado, 25 de julio de 2009

Piezas literarias (casi) olvidadas

Los siguientes textos forman parte del trabajo ganador en el Primer Certamen Nacional por la Paz y La Reconciliación al que la Fuerza Armada convocó, luego del cese al fuego el 16 de enero de 1992. El poemario que se alzó con el primer lugar, en la categoría aficionado, lleva por título "De La Piedad a la Paz", y estas dos piezas literarias son muestra de semejante título: La luz herida: ...Es aquella luz/ que cae herida/ante el misterio/ de la reconciliación:/verdad innegable/del amor, de la fe,/de la esperanza. Y el siguiente: ¿Qué es la paz? Una ráfaga/de armonía/disparada*/en mi Patria.
Ambos fueron escritos en junio de 1993, el primero el 03 y el segundo, el 25, en Antiguo Cuzcatlán.
* En el trabajo ganador dice "desparramada"; posteriormente, por razones de imagen le cambié a "disparada," tal y como lo escribo ahora.

martes, 14 de julio de 2009

Citando a Francisco Nieva

"Señora, en mi calidad de doctor, certifico que don Viriato Murúa, su marido, tiene absoluta necesidad, para sobrevivir, de dejarla y casarse con una chica. Es el único medio de que este hombre conozca la dicha a sus años. Como médico, sólo puedo recetar su felicidad, pero si lo que a usted le atormenta es la felicidad de su marido, pase por la clíníca y le recetaremos un adulterio."
Carne de murciélago, p. 89, Plaza & Janés Editores, S.A., primera edición 1998, España.

Mi otro yo frente al espejo

Es el rostro que no quiero ver por las mañanas y por las noches, mucho menos. Cruel espejo que pones delante mío una faz cansada y con surcos bien acentuados en mi piel, que pareciera ser tiempo de siembra, cuando la verdadera cosecha ya pasó. Siento la manos marchitarse por la reuma, cual ramas secas del viejo olivo en el traspatio de la abuela. No quisiera el abismo, pero es lo que me espera.
Mi otro yo. Fotografía: Angel Martínez

viernes, 10 de julio de 2009

Nuestra fe*

Luz de fe y esperanza...
Fotografía: Miguel Servellón


"-- ¡La fe, querido, la fe!... Fe es voluntad.
Se llega a tener fe, que aunque lo crucifiquen
a uno, sonreirá y resucitará el tercer día,
sin que el cuerpo se haya dado cuenta
de lo que ha sufrido."

Salvador Salazar Arrué, El Señor de la Burbuja


¡Qué dicha más grande la nuestra: vivir enamorados... vivir enamorados de nuestra fe!"
Fe que muchas veces quebrantamos: "En instantes somos río corriendo con todo vigor, queriendo realizar nuestro anhelo; otras veces, rosas marchitas por la abyección, la abulia, la disyunción de humano con lo Divino."
Sucede que nuestra fe se mortecina, se rebela y se lanza contra nosotros como fiera hambrienta en el bosque, ¿por qué? Porque somos espíritus extenuados en creencias: "Velero que a la menor racha, cambia de curso." Poque la fe que llevamos a flor de piel es muy apócrifa y esto borra con suma facilidad lo que con asaz paciencia y primor nos inculcaron los progenitores en el rosal de la niñez.
¡Nuestra fe no debe trajinar andurriales, mucho menos, dédalos oscuros; la fe nuestra deberá estar cimentada en la hermosa, grande e inconmensurable Sabiduría que nos dejó el "Rabí de Galilea!"


* Publicado en Filosofía, Arte y Letras, de El Diario de Hoy, el sábado 12 de mayo de 1990 y firmado con el seudónimo de Cesleo.

jueves, 9 de julio de 2009

El matemático - poeta

Inspiración japonesa.
Fotografía: Albert Ruiz


Uno en la vida conoce a personas que nunca termina de conocer ( mi consorte es una de ellas, por ejemplo). Es más, hasta la boca se nos queda chiquita con un ¡guao! de asombro y de admiración. Esto me ocurrió hace pocos días, el martes treinta de junio apenas. Al profesor Rafael Antonio Gallardo lo vengo observando desde hace nueve años atrás, y su conducta y rectitud han hablado por él como una persona sin tacha y sin soberbia, que me atrevería a "meter las manos al fuego" por él, porque sé que de esa hoguera saldría sin llagas.
El profe Gallardo, como es conocido, ejerce la docencia en las especialidades de Matemática y de Educación en la fe (que para eso estudió Teología). No es común que de entre todos los seres que constituimos lo que llamamos Humanidad y que dedicándose a la ciencia de los números, resulte un matemático - poeta. (Y aquí, en este punto, hago una pausa para pensar) . Bueno, sí, la Humanidad ya parió a un científico - escritor. Hablo de Ernesto Sábato, quien en 1945 abandonó la física para dedicarse a la literatura (y vaya que salió bien librado: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador, sólo para mencionar algunos ejemplos.)
Pues bien, lo que quiero decir es que el profesor Gallardo, de entre sus textos escritos, tuvo la amabilidad, primero, de declamármelo de memoria y luego, regalármelo por escrito. Esto es la muestra de lo que es su estro poético. Deléitese y coméntelo entre sus amigos y parientes.


Ataúd


La ciudad siendo la misma
como el aire que por ella vaga…
El día en que dos cuerpos enterraban
dos familias distintas lloraban.

Un ataúd eran de oro sus adornos
como el cuerpo que dentro iba…
La gente lloraba lágrimas de alegría
y sus pensamientos coincidían,
pues inmensa fortuna dejaba.

El otro era tosco y sin pintar,
con adornos de papel celofán.
Descansaba el sueño eterno
el padre, el sustento y el pan…
Los hijos lloraban incansables al ver que se iba,
pues él era el pan y la vida.
Aquél golpe era sin freno…

Un ataúd eran de oro sus adornos.
Caravana inmensa de vehículos acompañaba…
Todo brillaba, pues era Don que ahí bajaba.
La calle era despojada de intrusos.

El otro era tosco y sin pintar,
con adornos de papel celofán.
Cargado en la nuca por sus hijos tristes
que llevaban a su padre a enterrar…
Todo era oscurecido, aflicción y palidez.
La madre, unos amigos y el compadre acompañaban…
Un vacío, una herida que nunca iba a sanar
era lo único que quedaba después de llorar…

La ciudad siendo la misma
como el aire que por ella vaga…
El día en que dos cuerpos enterraban
dos familias distintas lloraban…


(29 de noviembre de 1976)