miércoles, 30 de abril de 2008

Leer a Ciorán


Ciorán. Fotografía: Thomas Thomas



Es imprescindible leer a Ciorán, como imprescidible es respirar para vivir.


Sus lecturas son necesarias. Sus libros, de cabecera, amedrentan a los demonios en nuestra vigilia y nuestro sueño.

Citando a Ciorán

Caín Nightlord. 
Fotografía: Olga Dietrich


"Cuando el Cristo descendió a los infiernos, los justos de la antigua ley, Abel, Enoch, Noé, desconfiaron de su enseñanza y no respondieron a su llamada. Creyeron que era un emisario del Tentador, cuyas trampas temían. Sólo Caín y los de su especie se adhirieron a su doctrina o fingieron hacerlo, sólo ellos le siguieron y abandonaron con él los infiernos."

Ese maldito yo, p. 11; Tusquets Editores, 5° edición, mayo de 2000, España.

miércoles, 23 de abril de 2008

Dulce traición

El peso y la Muerte. Fotografía: Pedro J. Saavedra.


Es tan dulce la muerte, que el moribundo decide sobrevivir.

martes, 22 de abril de 2008

Vuelve el tío Nick


Fantasma. 
Ángel de Roca


El tío Nick era un hombre curtido por el sol y el jornal de la finca.
Usaba sombrero, camisa arremangada y un machete que nunca abandonaba. Sus pies desnudos siempre besaron el suelo a pesar de que un día, los hermanos, le compraron un par de zapatos para que ya no enseñara sus callosos pies. Se los calzó, y no anduvo ni mediodía con ellos cuando llegó completamente enfurruñado a la casa, porque los que estaban hechos para protegerlo le habían dejado ampollados los pies. Y dijo: Si eso era andar calzado, para él no eran esas mierdas.
El tío Nick, tal y como era, con sus pies callosos, apagaba las brasas y los cigarros que osaban ponerse en su camino. En la jerga de Juan "Chillamona" era "Tractorcito de dos bandas."
Recuerdo que cuando visitaba la casa, ya la noche era dueña y señora de toda la villa y el tío Nick, ni intenciones tenía de abandonar nuestra morada. Siempre nos visitaba ebrio. Mi tía Antonia, siendo considerada lo acompañaba hasta la suya, y ya estando con su mujer le decía a mi tía que no era posible que se fuera sola, que la acompañaría hasta su casa. Eso era un ir y venir, desde cerca del cementerio hasta la nuestra casa.
Un día de tantos se murió el tío Nick. Estando en el camposanto, mi tía Antonia, como siempre, sacándole el jugo a las adversidades. Ya renunciaba el sol a darnos luz. El cementerio ya eran sombras fantasmales de árboles alagados.
-- Bueno -- dijo mi tía --, vámonos, ahí dejemos a Nico. De todas maneras aquí ya tiene compañía.
Lo dijo como si en realidad todavía estuviera vivo.

domingo, 20 de abril de 2008

El trencito de Juayúa

Tren Juayúa. Fotografía: Damejiar


En ocasión de la IX Feria de Artesanías y Plantas, el Trencito de Juayúa se ha hecho presente. Es un jeep adaptado a reptil mecánico con sus dos vagones (adaptados también), listo para recorrer el casco de la ciudad. La primera vez que lo abordé fue en Juayúa, precisamente, en una excursión que la parroquia organizó a "La Ruta de la Flores."
Hoy es la segunda vez que lo abordo. Andrea María me acompaña. Arranca la máquina y a nosotros, un regocijo grande nos embarga. Hace el reccorido por todo el casco urbano, como si no lo conociéramos. El reptil corcovea al pisar los túmulos y los reductores de velocidad. Se siente un aire fresco a pesar de que el verano ha llegado al cenit y besa nuestra tierra con labios de fuego.

sábado, 19 de abril de 2008

Hambre cultural

Casa de la Cultura Julieta de Serpa (Culture House). Fotografía: Lensop


La sociedad salvadoreña tiene una mentalidad cuadrada. Si soy agrónomo, sólo tengo que saber de agronomía; si soy economista, mi fuerte debe ser la economía; si el título señala licenciado en sociología, debo ser un conocerdor solamente de esa disciplina.

Si el profesional quiere abarcar otras disciplinas del saber, ese ya es un bicho raro, de otro planeta. No es dable que este loco quiera ser un erudito.

Todo esto viene a colación, porque recuerdo que cuando estudiaba las asignaturas de profesorado, un colega de la oficina veía mis inclinaciones humanísticas como algo de muy mal gusto... ¿Y eso a mí qué me importaba? Luego, el Centro Nacional de Artes (CENAR) fue la otra casa de estudios que visité para estudiar el Diplomado en Historia de la Cultura y el Arte. Y yo le leía en los ojos, y me imaginaba que por la frente le salía el gran letrero: "¿Y eso para qué te va a servir?" Y yo le respondía, mentalmente también, que "para mi propia formación cultural, para bien de mi persona." Y pensaba que "¿A cuenta de qué yo sólo tengo que saber de contabilidad?"

En una reunión social se reúne gente de disciplinas diferentes, no solo contadores, y entonces, en una charla amena no tendría de qué conversar, me quedaría de brazos cruzados. Bien, pero no sólo esto es lo que me mueve sino el hambre cultural que reclama mi yo.

Pobre gente aquella que se limita a un mundo reducido, sabiendo que un vasto saber existente nos abruma la vida.

viernes, 18 de abril de 2008

El tío Nick

Fantasma terrenal. 
Fotografía. Specius


Casi en la raya de la jornada oficinesca. Mi primo político, "El Puma" (nada que ver con José Luis Rodríguez, ni en el parecido siquiera), antes de marcar la hora de salida se acerca y me comenta que Ana, mi prima ya está en la universidad. Es un decir y de no tomar tan en serio la vida, o de reírse de la vida, aún en las situaciones muy adversas.
Resulta que Ana no va a la universidad sino a un colegio donde la educación es gratuita. Por diversos motivos no terminó el primer grado, y me arriesgo a pensar que nunca supo diferenciar una "O" de una "Q", porque un buen día la encontré y en su charla sencilla me comentó que ya podía escribir "pollo", "sal", "silla", "ave", "carro", etc. Palabras sencillas, me dijo, ya eran de su dominio manual (motor) y cerebral (agrego yo), pero términos difíciles, aún no. Se siente feliz, ya mucho es el avance que ha hecho. ¿Y quién no se sentiría feliz con semejante proeza? La felicito y la invito a que no ceje en su propósito, que al final tendrá su recompensa. Situación parecida fue la de mi abuela por el lado paterno, que con cincuenta y pico de años en su haber aprendió a leer y a escribir con la ayuda de sus nietos e hijos. Dijo que con haber aprendido a leer y a escribir se le había encendido una luz en su camino. Es muy posible y muy cierto.
Luego, el mentado "Puma" me comentó que en su casa tenía a la Sabina (su suegra y mi tía política), y ocupado como estaba, sólo atiné a decirle entre pregunta y afirmación: "¿Ha venido Nick, pues?". Y la bendita pregunta-afirmación se la hice tres veces, como cuñitas entre la conversación sostenida.
Retrocedí la cinta mental, y a lo lejos recordé algo sobre un cocotero, una escalada al palmáceo y un machete. Era el recuerdo del tío Nick, que subió a cortar unos cocos, perdió el equilibrio y cayó al vacío para no abrir los ojos jamás. El machete sí quedó bien asido al cocotero, no quiso irse con el tío Nick. Según cuentan la palmera fue arrancada de raíz, por culpable de no sostener a mi tío en el momento que más lo hubiesen deseado mis parientes.