jueves, 2 de diciembre de 2010

Palabras que pretendieron ser de agradecimiento

Rosas y espinas.
Fotografía: Daniela Calzia

Érase una vez un camino lleno de guijas, de cardos y de espinas. Se sentía, como sendero, inútil, pues no conducía a nadie a nada bueno: el que decidía cruzarlo salía con los pies lastimados, con cardenales y punzones. Entonces, el camino le dijo a Dios: ¡Señor, quítame estas guijas, estos cardos y estas espinas! Quiero ser un camino limpio y conducir a puerto seguro al que por aquí transite.
El Señor quitó los obstáculos del camino y limpio quedó el sendero. Ahora el camino está plantado de rosas, hortensias, dalias, mirtos, claveles y se aspira un aire saturado de azahar. El transeúnte puede marchar en paz y salir del camino sin ningún rasguño.
* * *
Dios habitó en el corazón del ser humano, y el ser humano se complació en Él y sintió que era bueno. Y Dios, también se complació en el ser humano y éste le agradeció, orándole así: Gracias, Señor, por habitar en mí y ser mi fuerza, mi pan y mi refugio. Ayer tenía miedo de caer en el abismo y de pasar por el sendero plantado de púas, pero ya no le temo más.
Y el Señor le contestó: Tienes que ser como un roble; confía en Mí y vencerás tus miedos. Tú eres mi más perfecta creación y eres capaz de superar las más imposibles pruebas de la vida.

martes, 30 de noviembre de 2010

La costumbre de no decir mentiras

La verdad y la mentira... un enigma sin fin.
Fotografía: Jorge Rosso

La maestra Karla Milena Fuentes me encomendó, a través de Andrea María, las palabras de agradecimiento con motivo de la clausura del año escolar, que se celebraría el viernes diecinueve de noviembre. No iba a decir, NO a semejante privilegio, pero implicaba escribir una nota (para mí) farisea y trillada. Escribir y leer cosas que siempre se dicen, aunque no se sientan, como por ejemplo: Los padres y madres de familia agradecemos a la directora del colegio, al personal docente y al personal administrativo... Agradecemos a la directora la férrea disciplina que aplica en el colegio... No nos cansamos de agradecer a la directora... Y finalmente, sabemos que el colegio...
Para mí era (o fue) hacer un esfuerzo sobrehumano, porque no iba a dejarme llevar por lo fútil, lo fácil, lo trillado. O sea, escribir sobre asuntos en los que no necesito lentes para ver, me parece, lamentablemente, una pérdida de fósforo y de tiempo. Así que decidí escribir una nota con la cual motivaba a los y a las jóvenes a no dejarse vencer por los miedos que, como fantasmas, aparecen de la nada ante una nueva adversidad. Como por ejemplo, lo que dice en la nota "Palabras que pretendieron ser de agradecimiento": Gracias, Señor, por habitar en mí y ser mi fuerza, mi pan y mi refugio. Ayer tenía miedo de caer en el abismo y de pasar por el sendero plantado de púas, pero ya no le temo más.
Y así, pues, salvé el asunto no diciendo mentiras (que al fin y al cabo eso es ser consecuente con uno mismo) y no contribuí a la costumbre (de expresar mentiras), para que ésta no se vuelviera ley.



Anacrónica estación

Salamanca. Lluvia en la Plaza Mayor.
Fotografía: Juan Bosco Hernández

Cae una lluvia melancólica. Tal parece que el invierno esta aferrado a su estación y le da tanta pena marcharse, que llora muellemente tocando las puertas del tejado. Es una lluvia calma, con mucha saudade en su corazón. Nada de gritos coléricos (de chico pensaba que eran caballos galopando) desde el cielo ni los flashes que la serpiente eléctrica destelle (creía que en el cielo había boda y les sobraba tanto rollo fotográfico, que lo desperdiciaban captando imágenes de la Tierra) desde arriba, y luego, el fustazo que revienta cuando toca suelo benigno.
Nadie (ni ella misma) quiere recordar los copiosos aguaceros (culpa de las válvulas abiertas), constructores de calamidad y sembradores de cruces. No, ahora mismo quiere reconciliarse tocando con delicada lluvia, el tejado y el suelo nuestro, y pregunta: ¿Me voy o me quedo? No escucha voz alguna que le responda, pero la certeza estruja su corazón, porque sabe (y comprende) que no volverá sino hasta el año siguiente.
Del campanario, once voces nocturnas se quedan vibrando por un momento, y el viento, cómplice, las desliza sobre la techumbre de esta abigarrada ciudad. Cesa la lluvia. Es hora de dormir, y esta vez, espero que la anacrónica estación, tome las de Villadiego.




Antiguo Cuzcatlán, 17 de noviembre de 2010, 11:00 p.m.

lunes, 11 de octubre de 2010

Esta fue una noche...


Fue en un día nocturno la representación. Había luz del día y oscuridad en el escenario. El mismo fue preparado un día antes, merced al buen oficio que realizaron la maestra Karla Milena junto con sus alumnas y alumnos. Representar Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, era ganarse la calificación del tercer trimestre para la asignatura de Lenguaje y Literatura. La representación, estuvo bien hecha y el único inconveniente que noté, es que los actores y actrices hablaban muy bajo (casi en secreto, diría yo). Salvo eso, creo que fueron acreedores de una buena calificación.

El proyecto de la maestra Karla


La maestra Karla, desde principios de año, dejó en manos de sus estudiantes la comedia Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare. La intención era leerla y casi al final (del año), tendrían que encarnar a los personajes y representarlos. Se me ocurre que, esto de presentar una obra, para los chicos y las chicas, debe ser como un acto lúdico (o al menos así debería ser) en el cual aprenden a meterse en la piel de otra persona (y que representa a un personaje literario). Si lo vemos desde otro punto de vista, sería como representar a un personaje (pueda que sea Batman o Supermán) en una fiesta de disfraces o de cumpleaños y los chicos ni se inhiben ni olvidan ningún parlamento que fluye como río en una pendiente.
Mis mejores deseos, para que la representaciòn de su obra sea todo un éxito, maestra y jóvenes estudiantes.



viernes, 1 de octubre de 2010

Citando a Baltasar Porcel

Su grito, una lanza vibrante clavada en el sol de la tarde, me detuvo.

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La señora Cronac, con su rostro que parecía una acartonada máscara de horror, contemplaba a su hija.



Los alacranes, Plaza & Janes, S.A., 1974, España, páginas 19 y 20, respectivamente.

El grito. Edward Munch

jueves, 30 de septiembre de 2010

El desfile


Último día de septiembre. Llueve. No hay que olvidar, que un paraguas puede salvarnos de una gripe. Ahorita mismo llueve con fuerza sobre el tejado que tengo enfrente y doña Julia, me dice: "Yo pensé, que ya se había quitado".
Es en este mes que se exalta la gesta independencista. Recuerdo que Andrea María, el 15 de Septiembre, en el desfile, llevaba el banderín del colegio, delante del grupo de abanderados. Todas las instituciones del municipio, reunidas, hicieron gala de sus uniformes y de sus marchas.


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Andrea María había sido una de las selecionadas para ser abanderada; pero por la "soberana voluntad" del maestro Gilberto, que era el encargado de ensayar a los y las jóvenes, hizo un trastoque en la organización y decidió (por obra y gracia de él mismo) a quiénes él quería. ¿Acaso esto no es jugar con la autoestima y con la dignidad de cada joven, decirle primero que será esto y luego lo otro? !Es una barbaridad y una grosería! Espero (y esperemos) que este y otros casos no se repitan más. Y si no, habrá que intervenir.