domingo, 11 de abril de 2010

Deuda impagable (por eso de la crisis)

Rusia, San Petersburgo - Teléfono.
Fotografía: Matías Raby

Que Dios se lo pague. Dios ya tiene tanta deuda acumulada, que los números rojos (por eso de la crisis económica) están es su contra. Nosotros, con tantos agradecimientos a nuestros semejantes, lo hemos vuelto un cliente insolvente. Usted, fiero y testarudo cobrador : Ya no llame por teléfono, que nadie le va a contestar; tampoco pretenda visitarlo en casa, porque no lo encontrará.
Moraleja: Hágase cargo de su propia deuda y no lo moleste más.

jueves, 8 de abril de 2010

Recuento de "arbitrariedades"


Desde el final de la calle Quetzalcoatl salió el Vía Crucis Viviente. Ya son tres años que dan fe de este ejercicio espiritual. El primer año fue Mario Cardoza quien interpretara el papel de Jesús; el segundo, Ivo Fernández y el tercero, César Cuéllar.
Mario parecía un liliputiense frente a Guliver, si lo comparáramos con la estatura de Jesús, que medía más de uno ochenta metros y su actuación, rayó con el melodrama. En Ivo, por ejemplo, hubo una semejanza con el personaje bíblico en lo que a estatura se refiere, pero en esencia, como histrión amateur, no superó a su antecesor. César ha sido (hasta ahora) el más convincente, pero exagerado en caídas (al igual que Mario e Ivo) que no debieron ser más de tres.
El Vía Crucis Viviente da inicio con la condena de Jesús, donde Lucio Poncio Pilato mantiene casi una conversación consigo mismo, sino fuera porque el Maestro, lo único que termina por musitar ante el cruel interrogatorio, es: Mi Reino no es de este mundo.
El parlamento entre Poncio Pilato y Jesús y los gritos de la plebe son tan cortos que deberían memorizarse y cantarse a viva voz y no pregrabarse. Esto, con la intención de que no sea el audio el que se adelante a la voz humana o viceversa.
Los gritos de la chusma no deben ser las expresiones ¡Clávalo!, ¡clávalo!, ¡clávalo!, porque aunque ya se sepa el contexto en el que se está manifestando y viviendo, descontextualiza la representación teatral. Deben usarse palabras universalmente conocidas: ¡Crucifícale!, ¡crucifícale!, ¡crucifícale!
Explico. Al mencionar la palabra ¡clávalo!, que quizás ni siquiera en la Biblia se encuentra, yo me imagino tomar un pedazo de madera para introducirlo (a fuerza de martillo) en cualquier superficie que se me antoje. Pero si en cambio, se emplea la palabra universalmente conocida por toda la gente, sabemos que es la carne de un Hombre (en este caso la de Jesús) la que va a ser crucificada.
Por el camino del Calvario, también deben ir los dos malhechores que acompañaron a Jesús en la crucifixión y a los cuales debe cargarse con sendos travesaños, para que, asimismo, la procesión se vea enriquecida de personajes malvados que rodearon las últimas horas de Jesús.
Simón, de Cirene, no debe ir entre la chusma, porque él no iba entre ellos. Venía de sus labores: él pasando iba y lo agarraron por sorpresa, sin que él ofreciera su hombro caritativo. Pero, al Simón que salió de entre la multitud, lo vi más bien gustoso a cargar el santo madero. A este Simón, cuando el soldado lo llama, debe oponer resistencia y a regañadientes, con palabras duras, cargar la cruz. El soldado, por consiguiente, debe ser enérgico cuando ordena venir a este de Cirene. Y este de Cirene no debe ir con el pueblo, por lo de que él pasando iba; mas bien irá con los civiles (para decirlo de algún modo) que acompañamos a la procesión.
A María, la madre de Jesús, no la vi con el dolor a flor de piel por la muerte de su Hijo. A quien sí vi sufriente fue a María Magdalena, como si una espada atravesara su corazón: tal parecía que su llanto iba a inundar el escenario junto con nosotros.
¡Cuidado con los detalles! Una cajita de ungüento Vick, graciosamente se deslizó por entre las vestiduras de una de las mujeres de Jerusalén (VIII Estación).
Es de mencionar y de aplaudir que, en esta representación, la chusma no se arrodilló en cada Estación de Vía Crucis, como lo hiciera en años anteriores. El vestuario estuvo a la altura de la situación; el armamento bélico, como los escudos, fue una excelente manera de cómo mostrar a los asistentes, el poderío del imperio romano. Lo que nadie vio fue a los soldados portando lanzas, que son un complemento de todo equipo de guerra. ¡Qué bien, verdad! Me mandan a la guerra descalzo y sin uñas, sólo con los dientes: me dan equipo de defensa, pero ¿con qué voy a atacar?
Habrá que esperar el año que viene, para saber si por lo menos algunas observaciones fueron tomadas (aunque no es obligación) en cuenta y por lo tanto, luego, me sentiré honrado.

Jueves, abril 08 de 2010, 4:10 p. m.

lunes, 5 de abril de 2010

El Señor ha resucitado: ¡Aleluya!

Resurrección.
Fotografía: Miguel Gallardo

El Señor resucitó de entre tanta podredumbre proferida por la plebe: insultos, execraciones y el restallar de la fusta agitada con violencia cuando golpeaba las carnes divinas de Jesús. María Cleofás y María Magdalena se fueron sobresaltadas cuando vieron la oquedad del sepulcro vacía y sin el cuerpo del Señor. José, de Arimatea, había sido el que, por caridad y por compasión pidió el cuerpo de Jesús para darle (desde ese momento llamada "cristiana") sepultura. ...Y ese hombre, por tanto, mereció el cielo.

sábado, 3 de abril de 2010

El colgado

El ahorcado.
Fotografía: Eugeniol Siliceo Aguilar

Es una tradición casi generalizada, de que, cada Jueves Santo, Judas aparece colgado de una soga atada a un árbol, y este hecho, en cumplimiento al texto bíblico que dice: Entonces él, arrojando las monedas en el templo, se marchó y fue a ahorcase, Mateo 25,7.
En mi ya pasada niñez, atrás de donde ahora está La Despensa de don Juan, había un cafetal con elevados galileos y de la parte más cimera aparecía guindado del cuello, como pago, aplicado por mano propia, por su traición.
Aquí y ahora, en Antiguo Cuzcatlán, lo cuelgan en la Plaza Mayor (llamémosle así, porque ya me cansé de decir "la antes llamada Plaza de las Ciencias"). Siempre quedaba suspendido de un cortés blanco, ahora lo han colgado del árbol llama del bosque, llamado "meón".
Es un Judas adaptado a los tiempos modernos: calza tenis, viste pantalón de mezclilla y una camisa manga larga para soportar los violentos rayos del sol. El rostro, es el de un anciano de cabello y barba níveos. Está demacradísimo y su cara está arrugadísima, que parece se le va a caer. Es un milagro (para castigo de él) que, con más de dos mil años su cara no haya sido carcomida por los gusanos.

viernes, 2 de abril de 2010

La gran confabulación

Había que exacerbar los ánimos. Había que execrar al propio Jesús. Habría que escupirlo, flagelarlo, insultarlo, acusarlo de blasfemia y de heresiarca. Para eso estábamos la chusma, los soldados y los sumos sacerdotes.
Fuimos marionetas de la gran confabulación trazada por Dios y su ejército de ángeles, porque la Escritura se cumplió letra por letra... Y es que todo mundo quedó satisfecho con la muerte del Hijo del Carpintero.

jueves, 1 de abril de 2010

Observación de Jueves Santo

La Plaza de las Ciencias ( bueno, hace algún tiempo se llamaba así, después de la remodelación, quedó, sin nombre y sin tata y nana que le dieran un sustantivo) es, paso obligado en el centro de la ciudad. Allí mismo se encuentran las tres cruces, que ocuparán Jesús y los dos ladrones.
Paso frente a la parroquia y veo a un Jesús, mal amarrado, como si todo fuese plan perfectamente confabulado, para que Él escape y no sufra los azotes y la muerte en la cruz.

Entre el lápiz y la lectura

La lectura.
Fotografía: Raquel Méndez
Me he levantado a las ocho de la mañana, a ducharme. Tomé el desayuno y después, una libreta de papel bond tamaño gigante para elaborar unos dibujos, que luego pintaré en un lienzo. Pero primero, tendré que tensar la tela en el bastidor y luego prepararla para el dibujo y la pintura.
He tensado la tela; ahora aplico la primera capa de pintura mezclada con pegamento blanco.
(En el ínterin del secado, retomo la lectura de Días del Arenal, de Soledad Puértolas.)
Seca la tela, doy la segunda capa.
(Y mientras el aire y los fortísimos rayos del sol hacen lo suyo, vuelvo a las páginas de Días del Arenal.)
Y así he pasado la mayor parte del día, entre las capas de pintura y la lectura sin mayores sobresaltos, que el tiempo ha pasado raudo sin que yo me dé cuenta y de pronto, tendré que alimentarme a la hora meridiana.
(Me olvidaba de decir, que casi todo el tiempo los audífonos han estado pegado a mis oídos como parte del cuerpo: la música de Manolo García me ha acompañado. Mi estudio ha sido la Naturaleza misma: en torno mío están dos árboles de mago, un olivo y un arbusto de mirto, que año con año prodiga sus ramos de hojas para el altar del Viernes Santo. ¡...Ah, un mango me golpeó en la parte trasera del cuello, que sólo porque sé que el árbol es inocente y no tiene madre, no se la menté!)


Jueves Santo, 01/04/2010, 1:30 p. m.