viernes, 27 de junio de 2008

"El Colochon"*

Visiones de la Muerte. Fotografía: Ángel F. Santos.


Una vez más la Muerte ha demostrado su poderío sobre la raza humana. Sabe que ni Dios ni Satán, ni el Tiempo la detienen. Ayer se llevó al "El Colochón", que tanto vigor demostraba, tantas buenas chanzas para el cruel Destino. Era un buen gladiador contra la adversidad, moreno, alto, fornido, que la Muerte lo mató antes de los sesenta años.




* Remoquete aplicado a Raúl Campos, que ayer dejó de existir en las camillas de Seguro Social.

La ausencia y el tiempo

Melancolía sin fin. Fotografía: Asturtom


La distancia se torna ausencia y el tiempo su cómplice.

Cuánto te extaño amor mío, que me siento un náufrago en las inquietas aguas de la soledad; pero mi cabeza se aferra a tu imagen corporal, y me salva de morir de entre los brazos del mar por mí figurado.

Cuánto tiempo sin verte y esta agonía que me tuerce el cuello




Antiguo Cuzcatlán, noviembre 01 de 2000

sábado, 21 de junio de 2008

¿Quiénes alcanzan los sueños?

Chisme. Fotografía: Joan Guerrero


Hay quienes alcanzan sus sueños; unos a medias; otros, no. El que algunos no los alcancen o hayan llegado a media cuesta no significa que fueron pésimos estudiantes. Significa que no han tenido las oportunidades requeridas para llegar a la cúspide de sus aspiraciones, y que en las personas jurídicas donde han laborado ha primado el egoísmo, la envidia, el chisme, la mala fe y demás pecadillos indeseables. El que los alcanza, muchas veces se presta a este rosario de oficios y otro tipo de labores.

sábado, 14 de junio de 2008

El desfile de las frutas

Frutas tropicais. Fotografía: Arnaldo Silva


Es costumbre de los colegios católicos celebrar "El Día de la Familia"; el Colegio Esparza es uno de ellos. Ese día convocan al padre y a la madre de cada alumno o alumna para festejarlo con bocadillos típicos. En cada curso el maestro o maestra, junto con los alumnos y alumnas preparan un pequeño acto: oraciones de rigor, bailes de la región, poemas que algún niño o niña recita y algunos pensamientos dedicados a la familia.

En esta ocasión la maestra preparó con las niñas un desfile de frutas. Cada niña, con ayuda del padre o la madre tenía que preparar con el material de su predilección un vestido (por decirlo de algún modo) de la fruta que le correspondía representar. Era todo un paraíso de frutas tropicales: uva, zapote, manzana, fresa, naranja, mango, jícama, sandía, etc.

A Andrea le preparamos un hermosa tajada de sandía con fomi color verde para la cáscara y rojo para la sabrosa pulpa y además, para que la fruta resultara más creativa, en lugar de que las semillas fueran de fomi, con ayuda de silicona le pegamos botones negros. La maestra llamaba a cada una por su nombre de fruta: Miss Manzana, Miss Uva, Miss Fresa,... Miss Sandía. La sorpresa era que el mejor traje, la que desfilara con gracia y la que mejor se expresara ante el público (nosotros) ganaría la diadema de la "Reina de la Frutas". Dos desfiles fueron suficientes para que el público aplaudiera con mayor fuerza a Miss Sandía. Miss Sandía iba vestida con un pantalón verde y una blusa roja que le ayudaba a entonar el color de la fruta por ella representada. Andrea se sentía (y se notaba en su rostro) muy feliz por el triunfo obtenido.

Al final y para terminar el festejo, hubo un tamal (comida típica) y una soda (bebida que desentonó con el bocadillo) que disfrutamos tanto los padres como las madres de familia.

sábado, 7 de junio de 2008

Club social

Ángel caído en el retiro. Fotografía: Alvy


El club social se reúne cada siete días. El o la líder de grupo toma la Biblia, escoge una lectura al azar, la lee y luego formula al pregunta de cajón: ¿Qué le dice en esta lectura el Señor, hermano? Hacen esta pregunta como si en realidad Dios estuviera tras el fráter, diciéndole lo que tiene que comentar sobre la lectura en cuestión.
Y empieza uno por uno, ya sea por su propia voluntad o porque el o la líder le empujó hacia el camino de la oratoria. Unos trastabillan con su lenguaje y vocabulario apenas conocido; otros han sido ungidos con el don de la palabra y a raudales exprimen el texto bíblico. Esos son los buenos, y pronto se perfilan como candidatos para ocupar la silla patricia que dejará el o la líder cuando vuele hacia otros derroteros.
Algunos o algunas lloran, porque agobiados con sus problemas económicos, sociales o maritales llegan a pensar, a creer y a sentir que el texto de esa noche iba dedicado a él o a ella. Les dan consuelo y algunas veces ayuda financiera y vitualla incluidas.
En conjunto pronuncian una oración final y dicen la muletilla que sirve de colofón: "Nos hemos reunido en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén"

viernes, 6 de junio de 2008

jueves, 5 de junio de 2008

Grupos de Dios

Iglesia de Santibáñez. Fotografía: R. Durán


He visto grupos reunirse en torno a Dios, a hablar sobre Él, sus maravillas y milagros. Se congregan con eterna devoción y hablan acerca de sus fábulas; no faltan a las misas, respetan los días de guardar y asisten a cuanta procesión señale el santoral. Se inscriben como servidores en los retiros espirituales y apoyan a los oradores en sus charlas. Hablan maravillas a los miembros de su comunidad y los congregantes les creen, porque son el ejemplo a seguir que la parroquia les ha asignado... y en teoría así debe ser, pero el ejercicio dicta reglas diferentes. Es como cuando de pequeños, en la escuela, admirábamos a nuestro mentor por ser la voz de un dios infalible. Pero algo sucede en esos grupos. La Iglesia exige tiempo para el arduo trabajo del rescate de ovejas descarriadas, y entonces el hogar queda vacío, a merced de la televisión, el Internet, el cable, a la obesidad de la malacrianza de los hijos.

Me pregunto: ¿De qué sirve desangrarse las rodillas por Dios y dedicarle el poco tiempo holgado de que se dispone, si el hogar es un caos y los hijos malcriados?

Pienso que otra manera de servirle a Dios consiste en dedicarles tiempo de calidad a nuestros hijos y apoyarlos en todo. Si no es así, yo seré el culpable de que mañana mi prole sea un ladrón, una prostituta, un gay, un narcotraficante, etc. ¿Será que Dios quiere esto de mí?