jueves, 6 de marzo de 2008

Ángeles y demonios


Desde el principio de la Creación ha existido ángeles y demonios, de eso no hay duda. El mismo Génesis señala que una serpiente engañó a Eva para que cayera en tentación. La fotografía muestra en primer plano a un ángel y atrás a unos espíritus malévolos, que podríamos decir, son demonios. Es la representación de la pastorela del año recién pasado, tilulada Increíble, en la que actuó Andrea María, por primera vez en un acto público para la ciudad, digo primera vez, aunque antes ya lo había hecho en el colegio (pero es un público muy reducido) con canciones de Enrique y Ana, y no con una concurrencia bastante nutrida.

miércoles, 5 de marzo de 2008

XIV Estación: incidente que la buena educación pudo evitar.

El seis de febrero inició la Cuaresma, un mes después de Epifanía. Asisto a la procesión del segundo Viernes de Cuaresma. Son quince estaciones; en cada lectura se enfatiza todos los sufrimientos que Jesús pasó hasta llegar a la culminación de su sufrimiento: la crucifixión.
Estamos en la XIV Estación. Un coche ha detenido su marcha por respeto a la procesión, pero apenas hemos terminado la lectura y las oraciones y aún no nos hemos disgregado, cuando arranca con prisa casi llevándonos de encuentro. Uno de los congregados en la procesión, algo le dice por la abierta ventana a la conductora, y que yo no alcanzo a escuchar: en ese momento me pareció estar viendo una película muda. Otra persona que iba delante de mí, le da en el trasero un buen golpe al vehículo. La señora detiene la marcha, abre la puerta y pone pie en tierra, enfurecida grita que ¡qué barbaros, que no van en la procesión, den el ejemplo! Que, quién me golpeó el carro. Nadie puso atención a las quejas de la dama y una señora del coro gritaba con mayor fuerza que antes del incidente. Sintiéndose ignorada y creo que llena de vergüenza, también, desandó el camino, abrió la puerta, se sentó, tomó el volante, y hasta el automotor parecía enfurecido.


* * *


La dama del vehículo pudo esperarse a que la procesión terminase y luego deslizarse por el pasaje tranquilamente y no actuar con prepotencia, sólo porque tiene vehículo. También fue de muy mala educación golpearle el coche a la señora, porque que vayamos en una procesión no nos da derecho a actuar de muy mal genio, creernos los dueños del mundo.

Estrabismo

Estrabismo, de Daniel Dalmau


Roca Rodante dice que "los nombres son caprichosos" (en su escritura). Esto lo dice como si fuera una verdad escrita en piedra. La verdad es que es un gran ignorante.
Ramo de Gardenias escuchó esas "divinas, deslumbrantes, inteligentes y sabias palabras" (volvemos a la Glotonería) y decidió guardarlas en su cabecita loca.
Esperó el momento propicio para repetir, con impaciencia, las mismas palabras. Sólo que cometió el vil pecado de pronunciarlas frente a mí, y yo le aclaré:
-- Los nombres no son caprichosos, somos nosotros los que no sabemos cómo escribirlos.

05/03/2008, 1:34 a.m.

Glotonería (el gran pasmado)

Glotenería, de Laura Pardo


A mucha gente le gusta apropiarse de las ideas ajenas. Si alguien dice haber inventado la bacinica, él dice que también ha sido su creador.
Lo dicho por ese alguien les parece "divino", "deslumbrante", "inteligente" y "sabio" que deciden guardarlo como parte del arsenal que les ayudará a defender su trinchera en tiempos de guerra.
Se llena la boca hablando maravillas muy creíbles, porque lo dicho por él es la palabra de Dios. Sé que lo pronunciado por esta persona es un vómito de estolideces, que creen, por cierto, aquéllas personas que tienen cojera cerebral.

05/03/2008, 1:15 a.m.

domingo, 2 de marzo de 2008

El hombre que no sabía nada

Yo sabía lo que somos, de Lemper


Había una vez un hombre que no sabía nada; mas sin embargo se creía el dueño del mundo. Decía que sus conocimientos eran vastos y eso era más que suficiente para conseguir un empleo de muy buena posición. Le gustaba el bisne de las ventas; alguien le dijo que porqué no se dedicaba a las ventas y al oficio de motorista que tanto le gustaba y dejaba el empleo de auxiliar contable. Ése alguien no recuerda cuál fue la respuesta del "hombre sabio". Cree (y así lo considera) que puede desempeñar los cargos de auditor interno, de gerente o jefe de cualquier área administrativa. En cierta ocasión le preguntó a quemarropa, a uno de sus jefes anteriores, que como su subalterno que había sido cómo consideraba su desempeño, y no tuvo más que contestarle con la verdad, como siempre lo hace: "Para los años (que son varios) que tienes de experiencia, te falta mucho camino por andar; a eso agrégale que tus suelas no conocen la universidad". Si lo desmoralizó, es cosa que no le interesa a su antiguo jefe, más bien está en paz consigo mismo.
Se congrega en una de esas iglesias evangélicas que tanto pululan en la metrópoli. Habla "con propiedad" de la Palabra de Dios, y eso lo aseguraba por sus tantos años de estudio bíblico que tiene, como si su escasa inteligencia y sus muchos años de pertenecer a la congregación le aseguraran la verdad.
Era (es) un hipócrita al que le caben en la mano todas las mentiras. Finge, miente y si el jefe le ordena que se eche a sus pies, lo hace sin preguntar nada y le lame los zapatos. Su escasa inteligencia sólo tiene capacidad para planear maldades, confabular en contra de sus mismos compañeros sabiendo que "el jefe" no hará oídos sordos a sus malvadas palabras y crueles intenciones.

Un ritual poco ortodoxo

Saliendo de la hora de misa. Fotografía: Memo Vásquez


Hace algunos días me encontré con el P. Patxi. Le pregunté que si no oficiaba misas en la sede de la ONG que él gobierna, y su respuesta fue afirmativa, que los domingos a las cinco y treinta de la tarde.
-- Pues entonces espéreme el domingo, le dije.
-- Lo espero, me respondió.
El domingo veinticuatro asistí. Erámos unos veinticinco feligreses. Correspondió ese día el Evangelio de San Juan, precisamente el que habla sobre Jesús cuando a la samaritana pide agua del pozo de Jacob. Era cerca del mediodía. El Maestro venía cansado de tanto caminar (y predicar) y se sentó en el brocal del pozo para solicitarle agua a la samaritana. Ésta le replicó que cómo era posible que un judío le pidiera agua a una samaritana, si entre ellos no existía buen trato. Jesús le respondió: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a Él, y Él te daría agua viva.La turbación de la samaritana (anónima, por cierto) fue manifiesta, pues no podía dar crédito a esas palabras porque el pozo era profundo y el solicitante no tenía un depósito con qué sacar agua. Le responde, como siempre, en parábolas: El que bebe de esta agua vuelve a tener sed, pero el que bebe del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él (o ella) en un manantial capaz de dar la vida eterna. Con estas palabras es la samaritana quién termina pidiendo del vital líquido al Maestro.
Ante dicha solicitud, Jesús no puede más que decirle que llame a su marido, y ésta le responde que no tiene marido. El Rabí le contestó: Tienes razón en decir: "No tengo marido". Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.Este texto se caracteriza por la simultaneidad de diálogos (e intenciones): hablando sobre un tema específico, de repente, en medio éste se salta a otro, como el juego de rayuela que, para llegar a la meta se saltan obstáculos.
¿Coincidencia o textos deliberadamente impresos en el misal? Dos lecturas hablan del poder salvífico del agua: la primera y la tercera. Cierto que no he hablado de la segunda lectura, pero basta con decir que la primera es tomada del libro del Éxodo y habla sobre cómo el pueblo de Israel le reclama a Moisés, porque la comunidad entera se está muriendo de sed, y el conglomerado protesta en tono muy severo: ¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos (e hijas) y a nuestro ganado? Moisés, preocupado porque lo pueden lapidar (linchar o en el peor de los casos, quemar vivo si viviera en la actualidad) clama al Señor con tremenda preocupación, pues por su vida teme, y es el mismo Señor quién le responde: Preséntate al pueblo, llevando contigo a alguno de los ancianos de Israel; toma en tu mano el cayado con que golpeaste el Nilo y vete. Yo estaré ante ti, sobre la peña, en Horeb. Golpea la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo.Volviendo al tema que nos ocupa, el P. Patxi al terminar la lectura interviene en la exégesis de la Palabra y luego dice que están abiertos los oídos de los demás congregantes para quién quiera verter su comentario sobre el sagrado texto. Algunos comentan, casi la mayoría, y en lo que a mí respecta, digo que Jesús tiene una manera muy sutil de denunciar el pecado al contrario de Juan, su primo, quién lo hace directamente sobre el sujeto y objeto del pecado, sin pelos en la lengua.
Luego, las ofrendas no son alzadas por el sacerdote, sino por dos feligreses. A una persona con idéntico nombre al mío le correspondió alzar las hostias en el momento de la oración, a mí, por mi parte, el vino. Después del Padrenuesto, cada uno tomó su oblea para que coman y luego el P. Patxi pasó el cáliz para que beban.
Un ritual poco ortodoxo, pero con mucha similitud al que Jesús celebró en su última cena.

sábado, 1 de marzo de 2008

Entrenando a papá (en la crítica de cine)


La clase de Andrea María por la mañana en el CENAR. No tenía definido si por la tarde iría a trabajar unas declaraciones donde un amigo o si me quedaba en casa. Lo más seguro era lo primero, pero Andrea María me dijo que quería ir al cine. Busca la cartelera de cine en el periódico y encuentra que la película de su predilección sólo la exhiben en Metrocentro y me indica su negativa para visitar ese lugar; otros son los cines Reforma, que tampoco son de su agrado. Una última opción es La Paza Merliot, porque de Gran Vía ya la retiraron de cartelera según supe por su propia boca. Después de tanto misterio le pregunto que cuál es la película que desea ver y me responde que Entrenando a papá. Con esta solicitud aplazo toda aspiración laboral y justo a las dos de la tarde emprendimos la travesía urbana desde el puerto de La Ciudad de Joyas y Preseas hasta el puerto de la Plaza Merliot. Andrea, encantada con la película y muy buena para cu corta edad. Para mí es una película un poco tierna y con un argumento bastante flojo y predecible.