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viernes, 21 de agosto de 2009

La fonda de don Damián (y IV)

Los Reyes Magos en la fachada de La Sagrada Familia.
Fotografía: Juan Pablo Valenzuela
SEGUNDA ESCENA

Un pesebre habitado por animales fieles al hombre. Una luz brillante irradiadesde el centro: un Rey ha nacido. María y José lo contemplan. Los ángeles, uno en cada flanco. Se aparecen tres ilustres visitantes.
MELCHOR. Hemos visto el firmamento parpadear y todas las estrellas dormirse de sopetón, pero hubo una, la mayor, la más fulgurante que jamás lo hizo, y tras ella no hemos dejado dormir nuestro sueño: conocer al Rey.
GASPAR. El Rey que será el Señor de señores.
BALTASAR. Y un rey que será el mejor y mayor de todos los reyes del mundo.
MELCHOR. Un Rey con poderes sobrenaturales, que resucitará a los que no tengan vida.
GASPAR. Que restablecerá la salud del que no la tenga.
BALTASAR. A los cojos hará caminar.
MARÍA. Bienvenidos Reyes de Oriente.
JOSÉ. ¡Qué la paz sea con ustedes!
Melchor se arrodilla.
MELCHOR. Te ofrezco Niño-Dios, este cofrecito de mirra, para que tus penas y tristezas sean bendecidas por Nuestro Padre Eterno.
Lo coloca a la derecha del Niño-Dios y se levanta: Llega el turno de Gaspar para arrodillarse.
GASPAR. Te entrego Rey de reyes, este cofrecito de incienso, para que en tu hogar siempre bendito, nunca desfallezca la fe.
Coloca el cofrecito al lado izquierdo del pesebre y se levanta. Se arrodilla Baltasar.
BALTASAR. Este cofrecito deoro telo entrego con la convicción de que el pan nunca faltará en tu mesa. Benditos tu padre y tu madre, que han ofrecido con tu nacimiento la salvación de la Humanidad entera. Bendito tú, que has nacido en la pobreza, para enseñarnos que la verdadera riqueza habita en el corazón del hombre.
Se levanta. Aparece un coro de ángeles e interpreta un villancico. Luego los angelitos de Dios se reúnen en círculo y uno deellos propone jugar a las bombas y a las adivinanzas.
ÁNGEL TOMÁS. Juguemos a las bombas y a las adivinanzas.
ÁNGEL CARMENCITA. Sí, sí, juguemos a las bombas y a las adivinanzas.
ÁNGEL DOMINGO. Sí, sí, juguemos.
ÁNGEL ÁMILI. Comienzo yo:
¿Quién es, quién es, no sé,
el niño que nació en Belén,
cuyos padres, María y José,
para llegar a su destino,
no abordaron ni siquiera un tren?
ÁNGEL MARCO ALFREDO. Juan sin Miedo.
ÁNGEL MARÍA. ¡Uuuuy! ¿Y ése quién es?
ÁNGEL MARCO ALFREDO. Es un vaquero de paquín, que lee mi padre; muy valiente, por cierto.
ÁNGEL ÁMILI. ¡No!
ÁNGEL SANTIAGO. El Jorobado de Nuestra Señora de París.
ÁNGEL ÁMILI. ¡No! Deduzco que no han leído el Nuevo testamento.
ÁNGEL JUAN. Si no son ellos, entonces es el niño expósito que encontró en el establo de don Jorge la niña Chole.
ÁNGEL JUDAS. Yo no soy, no molestés ángel Juan.
ÁNGEL JUANITA. ¿Y entonces quién?
ÁNGEL ÁMILI. ¿Se dan por vencido?
Todos en coro responden que sí.
ÁNGEL ÁMILI. El Niño Jesús, más conocido como Niño-Dios.
ÁNGEL JUANITA. ¡Ah, si estaba bien fácil! Ahora les digo una yo:
¿Quién es, quién es,
el rey Herodes que ordenó
la matanza de los Inocentes?
ÁNGEL ESPERANZA. El rey Herodes, obvio.
ÁNGEL ADONAI. ¿Y quién fue el que me dijo que: "Protege a los buenos, castiga a los malos?" (Camina muy rígido y con ambas manos en posición de las agujas del reloj, indicando las tres de la tarde.) ¿Quién fue, quién fue? Y los Inocentes, ¿acaso no eran malos?
ÁNGEL GABRIELA. Esa es "La Momia Blanca", de Titanes en el Ring.
ÁNGEL ADONAI. ¡Ah, bueno, entonces es mala información la que me dieron!
ÁNGEL ANDREA. ¿Quiénes fueron los Reyes que del Oriente vinieron y de un solo ofrecieron sus tesoros al Rey de Reyes?
ÁNGEL ADONAI. Ali Babá y los cuarenta ladrones.
ÁNGEL ANDREA. ¿Cómo se te ocurre ángel Adonai, decir semenjante bobería?
ÁNGEL ADONAI. ¿Y qué no traían tesoros y muchísimo dinero, pues?
ÁNGEL ANDREA. Sí, pero no son ellos.
ÁNGEL JUDAS. Si no eran ellos, entonces uno quizá era Donald Trump.
ÁNGEL ANDREA. ¡Tampoco!
ÁNGEL JUDAS. Entonces, ¿quiénes son?
ÁNGEL ANDREA. Los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar.
ÁNGEL JUANITA. ¡Qué fácil estaba!
Ha terminado el juego delas adivinanzas. Se escucha un villancico. José saca del pesebre al Niño-Dios y lo alza con ambas manos, como ofreciendola sangre deJesús a la Humanidad. Todos caminan hacia el frente acompañando a la Víctima Pascual.


lunes, 22 de diciembre de 2008

La fonda de don Damián (III)


El rincón de los borrachos. Fotografía: José Muñoz González


SEGUNDO ACTO

PRIMERA ESCENA


La misma fonda. Don Satán vuelve con dos vasos de refresco, ambos de color rojo. Está frente a Félix y Fernando. Vestido de rojo y negra la cara. Ya trae los cuernos, pero los comensales no pueden vérselos.

DON SATÁN. (Sirviéndoles los refresco) Lo siento muchachos, pero la bebida de su predilección se ha agotado. Sólo me ha quedado este vino tinto importado desde las propias cavernas del Infierno.

Ambos lo prueban y lo escupen, porque tiene un sabor que escuece el paladar.

FERNANDO. ¿Y esto qué es?
FÉLIX. Sí, ¿qué es?
DON SATÁN. Es la receta favorita de la casa: vino tinto con chile jalapeño.
FÉLIX. Es una ofensa a mi paladar.
FERNANDO. ¿ Y la carne asada?
DON SATÁN. Tanto tuve que corretear al buey, que ni cansado pude atraerlo a la parrilla. Así que, simplemente, no hay carne asada. !Ah!, me olvidaba comentarles que el maldito, perdón, bendito ventilador se descompuso; así que también, en este lugar, no hay ventilación.

Molestos.

FÉLIX. ¿Qué fonda ni qué nada? Vámonos, Fernando.
FERNANDO. Esta fonda nada bueno para el paladar tiene.
Don Satán se queda solo, pero feliz. Se nota en su rostro sonriente. Se encamina hacia dónde está el rótulo y lo cambia por otro. Ahora se lee: LA FONDA DE DON SATÁN. Regresa hacia la mesa. Se sienta. Toma sorbo a sorbo el "Vino tinto endiablado", que así es como se llama la bebida. Monologa.

DON SATÁN. Estoy como yo quería, con mi legión de angelitos.

Al instante se aparece una legión de angelitos de Dios.

DON SATÁN. (Molesto) No, no, a ustedes no los he llamado. Si dije "mi legión de angelitos", me refería a los de mi papá.

Los angelitos de Dios salen en desbandada. Uno de ellos se cae, pero se levanta y se va.

DON SATÁN. !Qué Navidad ni qué nada! Molesta Navidad, diría yo. Soy el que pone los regalos en las vitrinas de los almacenes, tentándolos a que derrochen su sueldo y su aguinaldo. Soy el que pongo de mal humor a los jefes por el aguinaldo que les darán; ustedes saben que eso representa un buen gasto para sus empresas y ellos sólo piensan en sus utilidades, nada de repartición. Algunas veces, en mi reino me han llamado "negrero", pero es un calificativo injusto y al que no tienen justificación para etiquetarme así. Sólo fíjense: No les pago horas extras; les pago en colones, pero gastan en dólares; tiene derecho a dos días de vacaciones después de diez años de labor; los días de asueto los trabajan y no les asiste el derecho de reclamo; tengo la obligación de descontarles renta, AFP, seguro social, pero no estoy obligado a hacer los pagos por las retenciones efectuadas. Y esto lo hago no por robarles, sino porque la austeridad me tiene bien amolado. El fisco hay que se arregle con Dios; de todas maneras Él es bien buena gente. Por todo esto creo que no tengo derecho a ponerme la camiseta de "negrero." Si los diablejos hasta me han querido montar un sindicato y manifestaciones callejeras, pero como mis amantes son infiltradas y espías mías he logrado desbaratar a la chusma organizada. Por eso digo, que administrar personal no es cosa sencilla.

Finalizada su verborrea inútil (pero útil), don Satán se siente mareado a tal punto que en derredor suyo mira angelitos de Dios.

DON SATÁN. Y estos bichos malvado, ¿qué puercas hacen aquí?

Siente que la cabeza le da vueltas, efecto del "Vino tinto endiablado." Da un largo hipo y su cabeza busca apoyo en la mesa y en los brazos de Morfeo. Los angelitos de Dios le rasgan la piel con sus uñas, lo pellizcan, le revuelven el pelo, le aplican palmadas en los glúteos, pero nada lo despierta. Entonces los enviados del Señor deciden reunirse para cantar "Angeles", de Dei Verbum.




miércoles, 3 de diciembre de 2008

La fonda de don Damián (II)

La lanza de Longinus. Fotografía: Nicolás Moulin


SEGUNDA ESCENA

Jesús está de espaldas y Poncio Pilatos frente a Él. Dos soldados le hacen guardia, uno en cada flanco de la silla. Caifás y Anás, miembros del Sanedrín acompañan a Jesús. Pilatos cuestiona al Mesías.
PONCIO PILATOS. Así que tú eres Jesús: ése del que tanto habla la plebe, la gente sin oficio.
JESÚS. Tú lo has dicho.
PONCIO PILATOS. ¿Ya sabes de qué te acusan? Te llamas "Hijo de Dios", "Rey de los Judíos",...
Lo interrumpe Jesús.
JESÚS. Lo dices porque tu mente llegó a esa conclusión o porque ya te entregaron el cadáver para el entierro.*
PONCIO PILATOS. Soy el Procurador; el cargo lo tengo por méritos. No necesito que nadie piense por mí. (Molesto)
A Pilatos algo le pica en la espalda. Llama a la esclava.
PONCIO PILATOS. Esclava Isaura, ven. Me pica la espalda, ráscame.
La esclava Isaura acude al llamado. Poncio Pilatos despega su espalda del resplado de la silla. La esclava Isaura, sobre la tela, hinca sus uñas.
PONCIO PILATOS. Más abajito, a la derecha, por la paletilla; ahí, ahí, ¡aaaaaaah! Ya estuvo suave (serio): puedes marcharte.
La esclava Isaura obedece. Poncio Pilatos cruza su antebrazo sobre el abdomen y apoya el codo derecho en su muñeca izquierda, llevándose la mano al mentón y acariciándose la barba se le nota dudoso, pensativo.
PONCIO PILATOS. ¿En qué estábamos, Jesús?
JESÚS. ¿No lo recuerdas? Esas lagunas mentales son síntomas de Alzheimer.
PONCIO PILATOS. ¡Qué Alzheimer ni qué ocho cuartos? (Parece recordarlo) Ah, sí, en que crees ser el "Hijo de Dios" y un Rey sin corona.
JESÚS. Mi Reino no es de este mundo.
PONCIO PILATOS. ¿Y entonces de cuál? (Burlándose) Llévame contigo para poder asesorarte. Necesitarás de un buen administrador.
Se queda gesticulando en silencio, como un loco. Su cara ya no parece la de un procurador sino la de un orate, que ha salido del manicomio. Un tonto al que nada le importa. Se pone la mano en cada lateral de la cabeza, como si le doliera. Luego se las quita, y con ellas se toma el cuello, ahorcándose; se queda sin aire y cae al suelo. Queda inmóvil. Los soldados y los miembros del Sanedrín acuden a auxiliarlo.
SOLDADO 1. Procurador, ¿qué le pasa?
SOLDADO 2. ¿Qué le pasa, Procurador?
El aire vuelve a sus pulmones. Reacciona, balbucea entre dientes. Primero algo ininteligible.
PONCIO PILATOS. Otsircusej, yer ed sol soíduj. Út on sere yer, oíduj edleber.
Luego señala con su dedo índice hacia un lugar invisible, y con vozarrón de trueno escupe palabras de burla.
PONCIO PILATOS. Tu Teino, ¿no será como aquél? Ja, ja, ja,...
En primer plano aparece un juglar y declama el poema "Señor: ayer te vi pasar..."
Señor: ayer te vi pasar con la cruz
al hombro. ¿Sabes?: sentí tanta pena
y tanta angustia al verte en tal faena;
mas yo aún no levanto la testuz.
¡Como sufres con el tosco madero:
te domina el peso y al suelo
caes! Tan díscolo soy a tu celo
de salvarme del trajín altanero.
Digo seguir tus paso, sin embargo
sigo siendo el mismo. Te atizan
para que pronto consumas tu cargo.
Me quedo plantado en el camino
y ahora que los demás se frisan,
yo estoy en un total desarino.
San Salvador, octubre 04 de 1990
* En este punto de la conversación, Jesús ya presiente (y sabe), que su vida pende de un hilo.

lunes, 1 de diciembre de 2008

La fonda de don Damián

El Diablo Bar. Fotografía: Vexed Llama

Para Fedor,
para Eliseo.


PERSONAJES
JESÚS
PONCIO PILATOS
SOLDADO 1
SOLDADO 2
CAIFÁS
ANÁS
JUGLAR
FÉLIX
FERNANDO
DON DAMIÁN
DON SATÁN
MELCHOR
GASPAR
BALTASAR
MARÍA
JOSÉ
ÁNGEL TOMÁS
ÁNGEL CARMENCITA
ÁNGEL DOMINGO
ÁNGEL ÁMILI
ÁNGEL MARCO ALFREDO
ÁNGEL MARÍA
ÁNGEL SANTIAGO
ÁNGEL JUAN
ÁNGEL JUDAS
ÁNGEL JUANITA
ÁNGEL ESPERANZA
ÁNGEL ADONAI
ÁNGEL GABRIELA
ÁNGEL ANDREA


PRIMER ACTO
PRIMERA ESCENA
Entran en la fonda dos jóvenes universitarios. Hablan de lo bien y de lo mal que les ha ido en los últimos exámenes. A la izquierda el mostrador y tras él, el mesero. El mesero es un hombre obeso, con camisa arrremangada y mandil. Se entretiene por diversión limpiando platos, vasos y cubiertos. Silva una canción de moda: es un hombre que la seriedad la aplica al dedillo en su trabajo. Enfrente un gran rótulo que dice: FONDA DE DON DAMIÁN.
FÉLIX. ¿Y cómo te fue en el examen de contabilidad?
FERNANDO. Pues creo que bien. Sólo me quedó una pequeña duda, que por el momento no recuerdo cuál es.
FÉLIX. A mí no tanto, porque la bendita conciliación bancaria no me cuadró.
FERNANDO. Perono te preocupes. Recuerda que el catedrático siempre toma en cuenta el procedimiento.
FÉLIX. Tienes razón. No debo preocuparme antes del tiempo; por lo que si debo preocuparme es por estudiar un poco más, porque para este examen me atuve... no sé ni por qué.
FERNANDO. Mira a propósito, cómo pasa de veloz el tiempo, pues ya es veintitrés de diciembre.
FÉLIX. Ah, sí, la antevíspera de Navidad. ¡Me encanta la Navidad!
FERNANDO. Cierto, pero a mí la época que más me gusta es la Semana Santa, porque me hace vivir interiormente la Vida, Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.
Fernando se queda pensativo. Reflexiona, y luego habla sobre las vicisitudes que tuvo Jesús en la Tierra.
FERNANDO. Sí, Félix, pobre Niño, no sabía con qué mundo tan malvado se iba a encontrar ya adulto. Similar a lo que pasa en la actualidad: la criatura no sabe que el mundo es peligroso.
FÉLIX. Sí, que a su paso encontrará muerte, drogadicción, ladronismo, enfermedades incurables,...
Los interrumpe don Damián, el mesero, que en ese momento trae un bolígrafo y una libreta en que anotará la orden.
DON DAMIÁN. ¿Qué van a cenar los caballeros?
FERNANDO. ¿Cuál es la especialidad de la casa?
DON DAMIÁN. Pues la especialdad de la casa es carne a la parrilla, casamiento, chimol, chorizo y dos tortillas bien tostaditas en las vivas brasas, como en el Infierno.
FÉLIX. Tiene mucha razón, este calor es insoportable. No tendrá aunque sea un ventilador para contrarrestar este frío inclemente. (Lo dice con sorna)
DON DAMIÁN. Sí, ya les traigo un ventilador, que fue propiedad de mi tatarabuelo Bel. (Ya se ha marchado para traer la orden, pero se vuelve hacia los comensales, como dándose cuenta del error.) Corrección: Abel.
Se va, pero la voz de Félix lo detiene.
FÉLIX. Antes de que se marche. ¿Cuál es el sabor de bebidas que tiene?
DON DAMIAN. Tengo refrescos de tamarindo, de horchata, de cebada, y para levantar el espíritu, nada menos que el coche-bomba, mezcla de alcohol 90, vino tinto, whisky, pasas y unas rajitas de canela. Es la receta que me legó mi tatarabuelo.
FÉLIX. Me quedo con la horchata.
FERNANDO. Yo con el tamarindo.
DON DAMIÁN. ¿Con piquete o sin piquete?
FERNANDO. ¿Qué extrañas mezclas hace usted, don Damián? Sin piquete.
DON DAMIÁN. De acuerdo.
Don Damián se marcha a preparar la orden.
FÉLIX. ¡Qué señor más extraño!
FERNANDO. Sí. Volviendo al tema: pobre Jesús.
FÉLIX. Y María, también
FERNANDO. Al igual que José.