Que alce la mano el tonto por alguna estupidez escuchada. Que la agite como entonando una canción y contagie a otros con el "Himno de los que nada saben". Luego que se quede tranquilo y vea cómo un montón de imbéciles lo han emulado.
Que alce la mano aquél que nunca ha dudado. Si hasta el mismo Jesucristo en el momento supremo de su propia agonía lo hizo. A mí las dudas me sirven para reflexionar y encontrar alguna posible verdad. En más de alguna vez (creo) logro acertar.
lunes, 30 de junio de 2008
domingo, 29 de junio de 2008
Ni el fútbol ni la política
No soy adicto al fútbol, mucho menos a la política; pero sí prefiero un buen comentario futbolístico a un discurso político. A los políticos, con sólo escucharles proferir una retahíla de mentiras me da rabia. Son unos grandes embaucadores, mentirosos, falsos profetas en su propia tierra. Claro, paralelo al discurso ponen su mejor cara de seriedad, pero en sus ojos se ve que son buhoneros de su propia mentira, que sólo ellos ( y sus seguidores) mismos se creen. O sucede a veces que ni ellos mismos se creen.
Les gusta mantener ante el pueblo la imagen más digna, caritativa, amable y que son obedientes de las leyes de su país; pero eso solo es una fantasía, que la minoría del pueblo no les cree. Son los Pinocho de Carlo Collodi.
sábado, 28 de junio de 2008
El narrador
El escritor de arena. Fotografía: Hernán Corera Alguien busca las palabras precisas para acabar el cuento iniciado hace dos horas. El cerebro no da para más: ninguna ironía, ni una palabra cruel le brota después de la extendida y extenuada jornada laboral.
Lee el cuento una y otra vez; corrige: una tachadura por aquí, otra por allá. Unas palabras que añade, otras que suprime. No está satisfecho con la obra que casi termina.
Ya los gallos cantan y él no ha pegado las pestañas. Las palabras finales no vienen. Decide de una vez romper en mil pedazos el cuento iniciado cinco horas atrás.
El bromista
Asistimos al velatorio de "El Colochón". Le dimos el pésame a la viuda, a su hijo y a la hermana del difunto. Lo vi tras la vitrina funeraria. Por primera vez lo vi muy serio; él, que siempre sacaba alegrías de la tristeza, ahora no quería reír.
Alguien dijo que si el ataúd se lo hubiera dado la alcaldía, de seguro su largo cuerpo no habría cabido dentro de su actual dormitorio.
-- Sí, le dije yo, hubiera quedado encogido.
Hoy, a la una y media de la tarde será la misa de cuerpo presente, y luego el traslado de sus restos al cementerio de los ricos (aunque él no lo era). Una vez lo mandaron de la alcaldía a la frontera México - Estados Unidos a traer un camión recolector de basura. Al regresar le dijo a su mujer:
-- Gladis, vieras cómo nos apludían cuando llegamos.
-- Habìa gente esperándolos.
-- No. Las nalgas del gran frío.
Esa es una de sus bromas y como esas abundan.
* * *
Dicen que aquí, en la alcaldía, nunca se va (se muere) alguien solo, siempre se lleva a un compañero. Y con Raúl se ha cumplido. Ayer mismo nos dimos cuenta que, Ibáñez, un ex agente del CAM (Cuerpo de Agentes Metropolitanos) fue hallado muerto a picahielo limpio en el motel San Juan, de Santa Tecla.
Cosas de la vida... y de la muerte.
viernes, 27 de junio de 2008
"El Colochon"*
Una vez más la Muerte ha demostrado su poderío sobre la raza humana. Sabe que ni Dios ni Satán, ni el Tiempo la detienen. Ayer se llevó al "El Colochón", que tanto vigor demostraba, tantas buenas chanzas para el cruel Destino. Era un buen gladiador contra la adversidad, moreno, alto, fornido, que la Muerte lo mató antes de los sesenta años.
* Remoquete aplicado a Raúl Campos, que ayer dejó de existir en las camillas de Seguro Social.
La ausencia y el tiempo
La distancia se torna ausencia y el tiempo su cómplice.
Cuánto te extaño amor mío, que me siento un náufrago en las inquietas aguas de la soledad; pero mi cabeza se aferra a tu imagen corporal, y me salva de morir de entre los brazos del mar por mí figurado.
Cuánto tiempo sin verte y esta agonía que me tuerce el cuello
Antiguo Cuzcatlán, noviembre 01 de 2000
sábado, 21 de junio de 2008
¿Quiénes alcanzan los sueños?
Hay quienes alcanzan sus sueños; unos a medias; otros, no. El que algunos no los alcancen o hayan llegado a media cuesta no significa que fueron pésimos estudiantes. Significa que no han tenido las oportunidades requeridas para llegar a la cúspide de sus aspiraciones, y que en las personas jurídicas donde han laborado ha primado el egoísmo, la envidia, el chisme, la mala fe y demás pecadillos indeseables. El que los alcanza, muchas veces se presta a este rosario de oficios y otro tipo de labores.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





