lunes, 1 de febrero de 2010

Amar y servir*

El callejón del amor, Morelia chula.
Fotografía: Rodrigo Gallegos

Amar es la vía directa de servir. Sirves a tu cónyuge porque le amas, de lo contrario no existiría amor. Amar sin servir y servir sin amar resultaría una tarea cansina, aburrida y rutinaria si no se coligan ambos elementos.
Sería insania si amaras sin pretender servir o servir sin tener la buena voluntad de amar, y justa razón tendría éste, ése o aquél individuo en llamarte miasmas del tenebroso abismo, si no cumplieras con estos mandatos.
¡Qué hermoso es amar! ¡Qué bello es servir!
¡Que el amor sea tu pedestal y el servir sea tu cruz! Con el pedestal en tu espíritu debes llevar la cruz a cuestas para tu propia crucifixión, sin importar que tus pies luzcan ensangrentados por los guijarros del sendero o a tu cabeza le puncen mil espinas venenosas o a tu corazón le hieran profundamente trece puñaladas homicidas. ¡Amar y servir es tu deber!

* Publicado en El Diario de Hoy, el lunes 22 de octubre de 1990

Este pequeño país*

Este pequeño país, de casitas amontonadas, de aleros ventilados, de posadas sencillas pero alegres, es el que yo quiero.
Este terruño bendito, de ríos serpenteando la campiña, de volcanes a flor de pecho, de lagos copiando retazos de cielo, es el que yo amo.
¡Qué más quiero si en ti se hincha la mazorca, gotea la miel el rojo oro, florece el bálsamo y se abre la flor de coyol!
En él nací: aquí quiero seguir viviendo y aquí quiero morir.

* Publicado en Filosofía, Arte y Letras,
de El Diario de Hoy, el sábado 5 de octubre de 1991

Regalo de la antevíspera de Navidad*

Después de la muerte.
Fotografía: Nicolás Garay.

En la antevíspera de Navidad una dolencia anónima atentó contra la salud de mi madre. La arrojó con gran ímpetu sobre su lecho de reposo, hasta extraerle la vitalidad necesaria del aparato locomotor.
Su deseo por visitar clínicas y hospitales había puesto cerrojos a una respuesta positiva, sin duda, porque la premonición más latente era que la Muerte sería su próxima vecina. Pero su negativa no encontró asidero en nosotros (mi tía, mi hermana y yo) que, deseábamos a toda costa, su salvación.
Gracias al buen samaritano (vecino de mi madre), el traslado hasta donde un doctor privado no nos costó ni un maravedí. Y gracias también, a la PNC (Policía Nacional Civil) de Santa Tecla, la locomoción hasta el Hospital Rosales fue gratuita.
Según algunas pruebas de laboratorio, el resultado era desalentador, y lo que más comentábamos mi tía (Antonia) y yo (aparte del larguísimo tiempo que nos costaría retirar el cuerpo, el lugar de la velación, dónde la sepultaríamos, etc.), era el ajuste de cuentas por parte del Creador.
Después de dos transfusiones sanguíneas de quinientos gramos cada una, el cuerpo de mi madre respondió de muy buena voluntad, recuperando poco a poco sus deseos de vivir.
El veintitrés de diciembre fue agónico para mi familia y yo; pero también fue de júbilo, porque en la antevíspera de Navidad, el Niño nonato nos regaló la continuidad vital de alguien que por poco nos abandona.

Antiguo Cuzcatlán, enero 05 de 2000, 8:55 p. m.

* Este artículo fue publicado en el Foro de Lectores de Prensa Gráfica, en una fecha que mi memoria perdió junto con la página de periódico.

viernes, 29 de enero de 2010

Highlander

Decaptando-se (Beheading)
Fotografía: Erick Batista

Hoy es y ha sido un día macabro. Casi al filo del mediodía me he enterado de que Highlander anduvo merodeando el departamento. Este mes (y exactamente este día) se dio gusto cortando cabezas. Cortó la de Juan y la de Griselda. Pobre Gris y pobre Juan, porque ambos estudian en la universidad y tienen pagar la cuota mensual. Quedarse sin empleo a estas alturas del partido, si que es una gran calamidad.
Gris se despidió de mí con un sentimiento que sólo lo sobrepasa María Magdalena, y a Juan, ya no lo vi, pues andaba de la seca a la Meca, sacando firmas (¡cosas de trabajo, no!) y arreglando diferentes problemas.
Pues ni modo, me voy sin despedirme de Juan. A ambos les deseo lo mejor en la vida.

viernes, 22 de enero de 2010

Exilio feliz

Para Adán y Eva, el Jardín ya no tenía ningún misterio y sólo les causaba tedio y haraganería. Para ellos, no hubo mayor felicidad, que el día en que fueron expulsados del Edén.

sábado, 9 de enero de 2010

Convenio evangélico


Conversaciones de paz.
Fotografía: Pedro Gutiérrez

Cuando Dios y Satán decidieron probar fuerzas, primero hubo un armisticio; luego, vino la firma de un convenio entre ambas partes: Luz y Tinieblas siempre habría en este mundo.